Vivir la vida o ser vividos por ella

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vivir la vida

Occidente, sociedad, educación, familia, hábitos, etc. Condicionamientos en los que estamos atrapados que contribuyen a que muchas veces no prestemos atención a lo verdaderamente importante; ser desde nosotros.

Tras más de diez años visitando la experiencia clínica me sigue confirmando que, las emociones desagradables se enquistan cuando no nos escuchamos a nosotros mismos. Cada vez estamos recibiendo una mayor influencia de metodologías orientales como el yoga y la meditación y otras más novedosas como el mindfulness, que son grandes facilitadoras del contacto con nuestra verdadera esencia. Sin embargo, todavía hay una gran tendencia a dejarnos ser vividos por las circunstancias externas; “no tengo tiempo”, “las obligaciones me superan”, “teniendo hijos cómo y cuándo voy a dedicar un tiempo para mí”, “esta tarea es para ya”, etc.

Tratarnos con mayor compasión y empatía va a ayudar a liberar sufrimiento.

Estar atrapados en la rueda del hamster, dificulta el poder parar a hacerte grandes preguntas que pueden hacerte cambiar el foco del observador. Trabajarnos en tomar conciencia, que a pesar de tener obligaciones y responsabilidades, podemos aprender a vivir de un modo mucho más pleno, es uno de los grandes retos del nuevo siglo. Dejar de vivir de fuera hacia dentro, para vivir de dentro hacia fuera incrementará de forma irrefutable nuestra sensación de bienestar, con todos los macro beneficios que ello representa.

¿Qué puede ayudarnos a incrementar nuestro nivel de conciencia y tener así una mejor calidad de vida?

  1. Lo psicosomático ya es ciencia. Recientes estudios de la Universidad de Stanford señalan que nuestro corazón siente antes de pensar. Así que en vez de guiarnos por lo que los otros opinan qué es lo mejor para mi, nos ayudaría infinitamente más aprender a escucharnos a nosotros mismos.
  2. Erradicar de una vez lo que denomino modelo avestruz, es decir, no querer mirar aquello que nos altera. Negar, huir o hacer que lo que me ocasiona dolor no va conmigo, no hace más que incrementar nuestro nivel de sufrimiento. Hay que aceptar la realidad en vez de tratar de negarla o manipularla. Dejarte sentir para finalmente obtener una posición resolutiva va a hacer que no acumulemos tensiones inútilmente que con el paso de los años se pueden traducir en notables signos psicosomáticos.
  3. Armonizar lo que siento, con cómo pienso y actuar en consecuencia. Ser coherente con sentimiento, pensamiento y acción, va a sumar en la conquista hacia la libertad de ser.
  4. Según las bases de mindfulness el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Tenemos muchos recursos internos que hay que despertar. Tratarnos con mayor compasión y empatía va a ayudar a liberar sufrimiento. Para conseguirlo hay que desarrollar un alto compromiso con uno mismo.

No podemos cambiar la realidad que nos envuelve pero el trabajarnos para crecer internamente puede resultar un salto cuántico en la conquista hacia una mejor calidad de vida.

Todo ser humano quiere ser feliz y huir del sufrimiento. Tenemos un gran potencial interno que está esperando ser despertado. En ocasiones no podemos cambiar la realidad que nos envuelve pero el trabajarnos para crecer internamente puede resultar un salto cuántico en la conquista hacia una mejor calidad de vida. Solo depende de ti.

Marina Bassas Vivó
Psicóloga y Homeópata
Consulta en Hospital Quirón Teknon

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