Una aventura corporativa única

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Cuando hablamos de un crucero, lo asociamos ineludiblemente al tema vacacional, ocio, descanso, diversión y un sinfín de términos que nada tendrían que ver con una posible aventura corporativa. Por ‘corporativo’ me refiero a cualquier actividad que relacionamos con la actividad de una empresa: presentación de producto, reuniones, cursos de formación y actividades de team building, entre otros. Si le damos una vuelta al concepto ‘crucero’, hay pensar que mientras celebra una empresa su evento, podrá descubrir y conocer una gran variedad de atractivos lugares bañados por el mar Mediterráneo, la belleza del mar Egeo, los impresionantes paisajes del Mar del Norte o hermosas islas y aguas cristalinas del mar Caribe, por poner algunos ejemplos.

Así alza el ancla y empeza nuestra aventura. Embarcados un grupo de Travel Managers gestionado por la agencia de viajes Nautalia, en un buque de Pullmantur, TraveManager ha tenido la oportunidad de navegar con ellos a bordo del barco Monarch surcando las aguas del Mar del Norte.

El crucero que hemos realizado zarpó de la pequeña ciudad alemana de Rostock, donde Pullmantur mantiene un acuerdo con el aeropuerto militar cercano que acoge los charters directos que embarcan. Una vez a bordo, nos esperaba un cóctel de bienvenida en un espacio VIP llamado The Waves, al que ya nunca dejamos de asistir. Este es uno de los muchos atractivos del crucero; la posibilidad de poder acceder a esta área restringida de proa, donde el grupo se reúne, come un tentempié, toma una copa, lee o simplemente hace uso de las cómodas hamacas de su cubierta privada. Punto de reunión para toda la serie de actividades que realizamos en el barco, fue nuestro espacio para acabar de relacionarnos todos.

Nos aposentamos en nuestros camarotes de la cubierta 9 con vistas al exterior, camas dobles, baño completo y zona de sofá y escritorio. Cuenta con todas las comodidades de un hotel, aunque flotante, con la ventaja de cambiar continuamente de paisaje exterior y la posibilidad de admirar las más bellas puestas de sol.

Diario de a bordo

Nuestro itinerario marcaba Copenhague como la primera ciudad a visitar una vez nos conocíamos ya todos. Un calor sorprendente nos acompañó en toda nuestra visita por la ciudad, y en realidad, por el resto del viaje por el Norte de Europa. La variedad de excursiones preparadas para cada punto de desembarque, lo hace perfecto para escoger lo que más convenga al grupo realizar. Cualquier actividad es customizable y adaptada a las necesidades que requiera la empresa en cuestión. El staff del barco y la tripulación ponen todos sus esfuerzos y sus mejores sonrisas para servirnos en todo momento y nosotros, como buenos huéspedes, nos dejamos mimar.

Los días de navegación son perfectos para la práctica de actividades de team building y jornadas de trabajo con vistas al mar en un marco incomparable. Realizamos una serie de presentaciones prácticas en la sala de convenciones que tiene el Monarch y un taller de coctelería en el amplio salón de popa rodeado de ventanales por donde entraba la luz reflejada 360º por el agua.

Vistamos Ámsterdam a través de sus canales, el encanto de París y el bullicio frenético de Londres, con el mismo clima soleado y calor que el primer día y, lo mejor de todo, sin tener que hacer ni deshacer maletas. Acostarse cada noche mecidos suavemente por las olas en las camas confortables de nuestras cabinas es la mejor terapia para conseguir un sueño reparador. Levantarse cada mañana en un puerto distinto es la dosis perfecta para romper la rutina diaria de la vida en tierra.

Experiencia única colectiva

El sentimiento de integración en del grupo es cada vez mayor, pertenecemos y vivimos todos la misma experiencia colectiva, haciéndose más patente al convivir todos en un mismo espacio. Como si de un estudio sociológico se tratara, no es difícil adivinar que al final del viaje se crearon unos vínculos muy fuertes que pueden ser aprovechados por la empresa en pro de buscar una identificación al Grupo y sentirse uno más de esta unión.La inspección privada por las tripas del buque nos enseñó la sincronizada coordinación que debe existir en cocina y restaurante para poder servir a la vez más de 1.000 comensales cada noche. Visitamos el puente de mando y nos explicaron los entresijos que entraña capitanear una nave con más de 12 cubiertas, capacidad para 2.752 pasajeros en 1.193 cabinas y 73.937
toneladas, algo, que solo en un crucero, puedes realizar.

Las cenas fueron divertidas y tematizadas, los menús diseñados por el galardonado chef español, Paco Roncero, exquisitos y para seguir con las agradables veladas, nada mejor que asistir a los espectáculos con todo un elenco de artistas del mayor nivel. El Spa, las tiendas dutyfree, el casino y la discoteca, dejaron poco tiempo para el aburrimiento.

Y como todo lo bueno llega a su fin, al séptimo día atracamos en Bilbao. Finalizado el crucero nos damos cuenta que organizar una convención en un buque es un golpe de efecto, se crea la atmósfera adecuada para la cercanía y la empatía de grupo. La agenda puede ser a medida, la diversidad de espacios infinito, ventajas exclusivas para grupos y un recuerdo imborrable.

Meritxell Gacimartín

Más información:
GRUPO PULLMANTUR
C/ Mahonia, 2 Planta 5ª
Campo de las Naciones
28043 Madrid
T +34 91 418 71 06
eventos@pullmantur.es
www.pullmantur.es
NAUTALIA EMPRESAS Y EVENTOS
C/Mahonia 2 Planta 3ª
28043 Madrid
T +34 911 272 019
www.nautaliaempresas.es

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