Mundo ‘low cost’ en los viajes de negocio

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mundo low cost

Conscientes de la rentabilidad del viajero corporativo, las ‘low cost’ tienden la mano a las empresas, que también comienzan a incorporar el bajo coste en sus políticas de viaje.

Si algo nos ha enseñado la crisis en estos últimos años es a reinterpretar el concepto de lujo. Disponer un hotel con WiFi no es lujo, sino necesidad. Sin embargo, volar en business en un trayecto doméstico de apenas 45 minutos sí lo es. Y probablemente innecesario. Al menos así parecen considerarlo muchas empresas que han redefinido sus políticas de viaje en los últimos años, restringiendo al máximo las clases business y los hoteles de máxima categoría y dando entrada en sus opciones de viaje a aerolíneas de bajo coste, que hasta hace no tanto tiempo eran reiteradamente descartadas en el viaje de negocios.

Desde que comenzaron las vacas flacas, allá por 2008, los viajes en aerolíneas low cost que se gestionan en España a través de a Amadeus e-Travel Management (la herramienta de autorreserva de Amadeus, que utilizan casi 500 empresas en nuestro país) se han triplicado. De hecho, el peso de las low cost en el total de vuelos reservados en 2013 es siete veces mayor de lo que era hace cinco años.

Los viajes en low cost gestionados en España a través de la herramienta de autorreserva de Amadeus se han triplicado desde 2008.

El viajero de negocios se acerca a la aerolínea de bajo coste porque a menudo el servicio básico que esta le ofrece le resulta suficiente, y porque la posibilidad de construir modularmente el conjunto de servicios que se desea (un embarque prioritario, una maleta o la elección del asiento, por poner varios ejemplos) es en principio una alternativa interesante.

Pero no son solo las empresas las que han motivado el desembarco de las low cost en el viaje corporativo. Las propias aerolíneas están haciendo grandes esfuerzos por atraer a los viajeros de negocio, porque es en ellos donde está una parte muy rentable del pastel.

Al calor de esta estrategia, han florecido acuerdos entre las agencias de viaje y las low cost, o entre estas últimas y las empresas, que se han ido materializando en tarifas corporativas y negociadas. Las aerolíneas de bajo coste e híbridas han creado también productos claramente enfocados al viajero de negocios. easyJet y Vueling, por ejemplo, han lanzado tarifas especiales que incluyen la facturación gratuita de una pieza de equipaje, la reserva de asiento básico y el pago con tarjeta de crédito sin coste adicional. Vueling, además, da la posibilidad de cancelar el billete en el mismo día de la emisión y su reembolso, mientras que easyJet permite a los pasajeros tomar un vuelo anterior sin coste alguno si hay plazas disponibles, o el vuelo posterior (en caso de llegar tarde) por un pequeño importe.

Y no solo eso. En un plano más técnico, pero absolutamente fundamental, las low cost también han hecho esfuerzos. Han adaptado su tecnología para sincronizar mejor sus inventarios con los sistemas de reserva y para facilitar a los usuarios el proceso de venta de sus productos.

Las aerolíneas de bajo coste están haciendo grandes esfuerzos por atraer a los viajeros de negocio, porque en ellos está una parte muy rentable del pastel.

En sentido estricto, ya es complicado hablar de aerolíneas low cost, cuando la mayor parte de ellas incorporan rasgos de las líneas más tradicionales. Pero no es menos cierto que estas últimas, enfrentadas al reto de aligerar su estructura de costes, han ido simplificando su producto hasta mostrar interesantes similitudes con la mayoría de sus competidores de bajo coste.

No son las únicas que han cambiado en estos tiempos tan convulsos. En cierto modo, todos hemos aprendido algo del modelo low cost. La importancia de aligerar los costes, agilizar y simplificar al máximo las cosas y eliminar lo que es superfluo. Y eso lo sabemos a la perfección quienes participamos de la cadena de valor del viaje de empresa. El viaje corporativo no ha de ser siempre y necesariamente low price, pero parece que el modelo low cost (flexible, sencillo, directo al objetivo y eficiente) ha llegado para quedarse.

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