El lujo en el sector MICE

Por: Mónica Aunión Monroy, Fundadora de Daba Broker Solutions

Son muchas y de muy diferentes formas en las que el lujo ha tenido un espacio importante dentro del sector MICE desde sus comienzos hasta hoy.

Si entendemos por lujo como todo aquello diferenciado, único y exclusivo que sobrepasa los medios normales y no corresponde a necesidades básicas, veremos que podemos englobar en esta definición una amplia cantidad de bienes y servicios. Si bien es cierto que no todos apreciamos el lujo igual, ya que para unos puede ser disponer de grandes bienes, y para otros un lujo es simplemente disponer de más tiempo.

Pero centrándonos en nuestro sector, sí es cierto que el concepto del lujo ha ido evolucionando con la sociedad y con los momentos históricos que ha ido recorriendo.

Recuerdo cuando se empezó a constituir el sector MICE como tal y nacieron las primeras agencias especializadas en eventos e incentivos, que el lujo se identificaba más bien con la ostentación, y los viajes se caracterizaban por realizarse a destinos de moda, hoteles 5 estrellas, y contenidos exclusivos al más alto nivel. Además había cierta tendencia a repetir formatos o destinos a los que asistía la competencia, ya que “si ellos lo hacían, nosotros también”, generándose modas según cada momento.

El lujo se relaciona con alejarse de lo masivo y compartir vivencias exclusivas a través de la marca anfitriona.

Eran tiempos en los que las corporaciones no tenían las restricciones actuales, ya que ni la industria farmacéutica conocía el Código de Buenas Prácticas, ni las tabacaleras habían pasado por la ley del tabaco, y la mayoría de agencias no necesitaban ser homologadas para dar servicio a las grandes compañías. De hecho a la hora de diseñar un incentivo el tema del presupuesto tampoco solía ser un problema siempre y cuando el resultado final lo justificase. Algo impensable en los tiempos que corren.

El responsable de organizarlo buscará destinos y formatos emocionales y experimentales, alejados de lo convencional.

Ahora no solo hemos cambiado de parámetros, el salto generacional es también evidente. El turismo de negocios se abre hacia nuevos horizontes en donde lo exclusivo y lo único se relaciona con lo inexplorado, lo virgen, destinos a los que no todo el mundo puede llegar, y en donde la sabiduría y la pericia de la agencia se pone a prueba a la hora de generar una experiencia única y, a ser posible, irrepetible.

En la actualidad no se entiende un evento o viaje MICE sin estar totalmente conectados.

El lujo se relaciona con alejarse de lo masivo y compartir vivencias exclusivas a través de la marca anfitriona. Estamos viendo que el viaje de incentivo como tal también se ha ido transformando y ahora es utilizado como herramienta de comunicación, incluyendo en él desde reuniones, formación, challenges, etc., tanto para cliente interno como externo. El responsable de organizarlo buscará destinos y formatos emocionales y experimentales, alejados de lo convencional, de manera que pueda ofrecer a los participantes una experiencia inolvidable, y por supuesto en línea con la imagen de la empresa y cuidando mucho el aspecto económico de la acción.

En el sector MICE actualmente el lujo está en hacer de lo simple lo exclusivo y en convertir lo exclusivo en experiencia.

Nuevos conceptos que han entrado fuerte en estos tiempos son los productos green, los hoteles ecológicos, los destinos naturales, restaurantes saludables, actividades respetuosas con el medio ambiente, y un sinfÍn de variedades en esta línea que se dirige hacia el reencuentro con la esencia de lo básico.

Sin embargo debido al salto generacional que comentábamos antes, nos encontramos que el participante actual de estos incentivos e incluso los organizadores por parte de las grandes compañías, son ya perfiles millennials y valoran una experiencia completa totalmente ligada a la tecnología. En la actualidad no se entiende un evento o viaje MICE sin estar totalmente conectados, ya que si bien valoran la exclusividad, también necesitan la inmediatez de la conexión a la hora de llevar su trabajo consigo y de compartir la experiencia en sus redes tanto personales como profesionales. Esto indudablemente le aporta al trabajo de la agencia un valor añadido incalculable, ya que constituye una forma de promoción indirecta muy positiva para todas las partes.

Por todo esto, podemos decir que en el sector MICE actualmente el lujo está en hacer de lo simple lo exclusivo, y en convertir lo exclusivo en experiencia. Es decir, menos es más.

Es evidente que la oferta hotelera 5 estrellas en esta línea continúa creciendo y que el lujo en general goza de buena salud. Ahora el reto está en ligar las infraestructuras de estos destinos con experiencias que podamos incluir en nuestros viajes. Bucear con delfines, meditar con lamas, caminar con masáis o realizar trabajos cooperativos dentro de un evento, son solo un ejemplo de hacia dónde nos estamos dirigiendo.

No debemos olvidar que a nivel nacional también tenemos un país cargado de posibilidades experienciales increíbles, y actualmente muy preparado para realizar un producto de lujo competitivo y sorprendente. España actualmente nos da la posibilidad de generar vivencias de todo tipo tanto para cliente nacional como internacional de tipo gastronómico, deportivo, cultural, y un largo etc.

Esperamos pues que las empresas consumidoras de viajes y eventos de lujo continúen apostando por la sostenibilidad y el desarrollo, así como por la calidad y el talento a la hora de desarrollar sus viajes. De esta forma entre todos conseguiremos que el lujo, la clase y la experiencia puedan ir siempre unidos generando un sector competitivo y con amplia oferta en el mercado.

Mónica Aunión Monroy
Fundadora Daba Broker Solutions
maunion@dababroker.com