Cabeza y corazón del Business Travel

ComparteTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+Pin on Pinterest

Cabeza-y-corazón-del-Business-Travel1

Íñigo García-Aranda

Amadeus Argentina

Convertir el viaje de empresa en un beneficio para el empleado es posible cuando se atiende a la dimensión emocional inherente a todo viaje.

¿Qué les viene a la mente cuando piensan en el viaje corporativo? ¿Negocio, reunión, congreso, ahorro, productividad, contrato, cliente, eficiencia…? Seguro que alguna de estas palabras les ha venido de un modo u otro a la cabeza.

Pero díganme ahora, con el corazón en la mano, ¿qué es para ustedes el viaje corporativo? Es posible que todo lo anterior deje paso a sensaciones más difícilmente definibles. Conciliación familiar, cansancio, largas horas de aeropuerto, noches de hotel, sellos de países impensados en el pasaporte u otras costumbres, otras culturas, otros platos en la mesa, otros idiomas…

El viaje es una oportunidad para saciar una necesidad tan importante en el ser humano como es la de atesorar nuevas experiencias.

El viaje corporativo siempre tiene esas dos dimensiones, y sobre la segunda, la que tiene que ver con la parte más emocional o más “humana”, van deteniéndose cada vez más los travel managers y el resto de profesionales relacionados con el business travel. Porque hay algo que no por evidente es menos importante: el viaje satisface ambiciones y necesidades tanto profesionales como personales, y también debe ser visto como una oportunidad para que el viajero sacie ese ansia tan inherente al ser humano como es la de atesorar nuevas experiencias.

Ese impulso por explorar lo nuevo exige aprovechar el brevísimo tiempo libre del que dispone el viajero de empresa, máxime cuando las políticas corporativas tratan de reducir en lo posible la cantidad y la duración de los desplazamientos. Es bien sabido que, para que el viajero sea productivo, debe perder la menor cantidad posible de tiempo en procedimientos y situaciones que no aportan valor alguno. Pero esa eficiencia es también la clave de un empleado personalmente satisfecho, que valora y salvaguarda al máximo el tiempo dedicado al trabajo, al descanso y al ocio.

La eficiencia es clave para los empleados, porque son quienes más valoran el tiempo dedicado al trabajo, al descanso o al ocio.

Para aprovechar al máximo esa dimensión personal del viaje, estas son algunas de las cuestiones de las que los Travel Managers podrían tomar buena nota.
• Son muchos los empleados que perciben el acceso a actividades de ocio en el destino como un plus. Para este tipo de profesionales, el viaje de empresa se convierte en un beneficio corporativo tan codiciado como cualquier otro, aún más si lleva aparejado la posibilidad de beneficiarse de tarifas corporativas negociadas por las empresas, puntos de fidelización u otras ventajas similares.
• Como la propuesta de ocio o de descanso durante el viaje corporativo es escasa, debe ajustarse de la mejor manera posible a las preferencias personales de cada uno. Gran parte de los viajeros de negocio están dispuestos a ofrecer información personal a intermediarios y proveedores si percibe que eso le va a permitir recibir un servicio mejor y más personalizado.
• El viajero de empresa está aún más interesado que el propio Travel Manager en eliminar
al máximo las incertidumbres (dónde comer, cómo llegar al hotel o al lugar de la reunión…). Esto significa que el terreno para sistemas tecnológicos integrados, que permitan gestionar todos los pasos del viaje —desde la puerta de casa del viajero hasta el lugar mismo de la reunión o del congreso—, está más que sembrado. Como también lo está para billetes intermodales que incluyan los traslados al aeropuerto o la estación y los servicios auxiliares.
• El asunto de la conciliación de la vida laboral y la personal es crucial. El contacto continuado con la familia cuando se está fuera de casa nunca ha de ser percibido como
distracción, sino como un factor clave en la motivación del empleado cuando viaja. En esa línea, facilitar y promover los medios necesarios de contacto supone, indirectamente,
potenciar el compromiso del viajero con su empresa y con el proyecto o el cliente en cuestión que motivó el viaje.
• No hay que olvidar que el viajero corporativo utiliza su experiencia en el vacacional y, al organizar sus viajes de empresa, actúa de manera similar a como lo haría al planificar su tiempo de ocio. Esto supone acceder a información generada por los usuarios en foros y redes sociales, comparar opciones, consultar con terceros… Desea organizarse y tener el control de su tiempo en el destino.

Les decía que el viaje corporativo siempre tiene dos dimensiones, pero no basta con saberlo. La realidad es que cuanto más dispuestas estén las empresas, los proveedores y las agencias a atender a ambas, más eficiente será la gestión del business travel. Después de todo, el viajero de negocios tiene su corazoncito. Y corazón y cabeza van de la mano cuando se trata de dar el mejor servicio a las personas.

 

Íñigo García-Aranda

Amadeus Argentina

ComparteTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+Pin on Pinterest

También te puede interesar